Cuando pienso en mí como estudiante de lenguas, inevitablemente me viene a
la cabeza los años que he estado estudiando inglés fuera de la escuela, desde
bien pequeña. Empezó siendo un “refuerzo”, puesto que en el colegio me costaba
mucho seguir con la clase de inglés. Pero poco a poco me fue gustando muchísimo
la lengua, y sentir que era capaz de mantener una conversación en un idioma
inusual para mi me enorgullecía y me motivaba (y así sigue siendo) a querer
mejorar y continuar aprendiendo.
He escogido esta fotografía, en la cual aparezco cumpliendo uno de mis
sueños. Cuando cumplí los 18 años, mi madre me regaló un viaje a Londres para
las dos, junto con las entradas del musical Cabaret para ver allí. Fue una
experiencia increíble, poder estar allí, viendo lo que más me gusta que es la
danza y poder disfrutar de ello en inglés. Me encantó y no tengo la menor duda
que en cuanto tenga la oportunidad repetiré.
Esta foto también significa para mi esfuerzo, puesto que empecé a trabajar
en cuanto tuve edad para poder pagarme mis clases de inglés y seguir
aprendiendo. Significa también alegría, pues la directora de la escuela donde
tanto tiempo había estado estudiando, acabo proponiéndome ser profesora de
niñas pequeñas en la misma escuela. De esa manera, aparte de ahorrarme el
dinero de mis clases, comencé a ser una profesora de verdad.
